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4/10/12

Sombra

¿Hacia dónde se extenderá la sombra
que adelgaza el viento,
en qué páramo reptará su huella;
hasta cuándo el laberinto
engullirá la huída
del aire voz agua
nombre
que adelgaza el viento?

¿Cómo zurcirá la noche
aquella ola roída por las piedras
su desnudo
aliento
la obstinación
por devorarse  a sí misma?

26/9/12

Crepúsculo


 
  Hay un temblor que gotea  su mirada
horadando en círculos la noche.

Salpicará de sed el borde del misterio.


Porque ha nacido de nadie
cuando las tinieblas resplandecían
con claridades que aún engendran transparencias.


Su sangre picotea las agujas.


Y calla,
sabiéndose universo.

21/8/12

El inocente


Abrumado por la exigencia de ser el hijo perfecto, Abel comenzó a mirar con creciente envidia la rebeldía de Caín. Veía a su hermano andar desgreñado, sucio, no admitir ninguna corrección; y algo se iba crispando en su mansedumbre.
Un día, con el pretexto de haber hallado unas setas fabulosas, se lo llevó al campo. Todo fue como lo había planeado. Cogió una piedra, y levantándola contra su hermano, lo mató. Luego cambió sus ropas por las del muerto, desordenó su cabello, y se ungió de polvo y libertad.

18/8/12

Para qué





Y para qué el recuerdo
la posesión feroz de un nombre
que desmenuzará la lluvia.

Para qué esa apetencia en la mirada
la obstinación de una herida
por engendrar al otro
            e ir sorbiendo su amargura.

Si ya el silencio
calla.

Si ya la luz
no
                                                                      te necesita.

16/8/12

Nuevo poema ( luego del paréntesis)


No avanzará tu sombra sin rozarte.

Clavará su aliento su sed en tus espaldas
murmurando  
naufragios que aún gotean.

Partirá, luego, y la verás marcharse
arrastrando harapos y un deseo
                                    abierto a dentelladas.

Pero no habrá un rastro siquiera, ni una ausencia
                                                     que finja su partida.

12/5/12

Labranza


Cultivaba grietas en el muro trasero de su casa. Es mi jardín -decía.
Cada tarde regaba en silencio la frondosa hiedra de sombras que iba creciendo poco a poco.
Las hormigas, escarabajos y ciempiés que hallaron cobijo en las húmedas cavernas de esa pared en ruinas nunca le llamaron loco.





8/5/12

Otro microrrelato.


Náufragos

Se sienta solo, en un rincón de la cafería. Entre el vaivén de las puertas que dan a los lavabos y el  paso  continuo de las camareras con bandejas humeantes.
                                                                      
Absorto, mueve la vista de izquierda a derecha, una y otra vez. Sonríe. Entrecierra los ojos.

No escucha la algarabía de veinte conversaciones simultáneas, ni la opaca bulla del televisor. En realidad está muy lejos de allí, sentado frente al mar, entre las rocas. Cautivado por el estruendo de las olas que rompen  tan cerca de sus pies. Siente el frescor de la espuma que le salpica la cara, le humedece la frente, se le escurre entre el pelo.

Y mientras un viento de sal le alcanza  olores y sonidos remotos, él va abriendo los mensajes que algún náufrago dejó caer en las páginas del libro.


5/5/12

Un microrrelato

rompecabezas
Me faltan piezas

que no me encuentro, doctor, eso me sucede. Que me despierto siempre hecha un lío, toda desparramada por ahí, un brazo enredado entre las cobijas, la cabeza colgando, la pierna derecha en el lado izquierdo, un pie debajo de los cojines. Que no me aclaro, doctor, no sé qué tengo. Para colmo, con las prisas que nos mete el jefe, que si a las ocho no fichas, la que te cae. Así que me toca recoger los pedazos, y armarlos como mejor pueda. Luego salir corriendo, vestida sí, y con el último trago caliente del café, pero no sé, algo incompleta, me entiende, doctor. Es que siempre alguna pieza se queda echa un bollo entre las sábanas, o caída del otro lado, y me toca andar así todo el día, con un hueco en el cuerpo, no sé si me entiende.

23/4/12

Reseña de Alena Collar en la revista digital Alenarte

“Un Esqueleto Cóncavo” de Inés Ramón. Por: Alena Collar.
En esta ocasión quisiéramos recomendar sencillamente la lectura de un e-book que me ha parecido muy interesante.
Se trata del libro de poemas de Inés Ramón, titulado Un esqueleto cóncavo. Es un poemario, muy breve, de no más de sesenta páginas, en el que el silencio es una de las claves del libro; el tono de éste es muy sugerente: son poemas breves, escuetos, que guardan la armonía interna del poema, y que usan un lenguaje casi descarnado, con metáforas imprevistas y siempre alteradoras del sentido, y con una sencillez desnuda que los hacen absolutamente estimables. Podrán leerlo pues el formato se abre directamente. Y también podrán encontrar en el enlace un biografía de la autora, argentina, si quieren ampliar el conocimiento de ella.
http://alenarterevista.wordpress.com/2012/04/19/un-esqueleto-concavo-de-ines-ramon/

16/4/12

I


Un esqueleto cóncavo te convexa.


Un fósil ácido
comido de carcoma,
tejido de harapos,


casi humo,
te sostiene.


Un vestigio apenas,
lleno de cráteres
y nidos de serpientes,
te soporta.


Mira
cómo avanzas
y te desintegras.




V


Un pájaro muerto anida en mi garganta.


Cada luna llena
es un puñal hambriento de nacer.


Picotea mis ojos,
me escarba el pensamiento,
me inhala,
me defeca.


Me enciende llamaradas en la boca,
exprime para mi sed el lastre de todas las estrellas.
De noche silba raíces como púas y me clava a lo inmóvil.


O me llama por mi nombre, tan quedo
que tirito,
tirito
su no vida.